🎮

Mi vida en píxeles

Una historia de pasión — de Merlin al App Store.

🌟 Los comienzos

Antes de las pantallas

Sinceramente, si lo pienso hoy, me doy cuenta de que mi pasión no se construyó en un día. Se fue formando poco a poco, sin que me diera realmente cuenta.

Todavía me veo de niño, con ese pequeño objeto rojo entre las manos. Sin pantalla, sin gráficos — solo luces que se encendían y se apagaban.

Era Merlin.

En aquella época ni siquiera sabía que era un « juego electrónico ». Para mí era simplemente fascinante. Podía quedarme ahí, sin moverme, completamente absorto, intentando entender cómo funcionaba, reproduciendo las secuencias.

Con la distancia, me doy cuenta de que no era solo un juguete — ya era el comienzo de algo. Un deseo profundo de entender cómo funcionaban las cosas.

Ahí empezó todo.

Merlin — el compañero de juego electrónico Master Merlin
Merlin — mi primerísimo compañero electrónico.
🕹️ Años 80

El ingenio

En los años 80 empecé a querer de verdad una consola. No como las de hoy — una consola con píxeles, formas simples, donde te decían que eso era un personaje y tú tenías que imaginar todo lo demás.

De verdad que mareé a mi madre con eso. Y un día, en Navidad, tuve la suerte de conseguir una: la Atari 2600.

Pero había un problema. Uno de verdad. No tenía una televisión que funcionara.

Así que, en vez de rendirme, recuperé una vieja televisión que unos vecinos tiraban porque ya no se encendía. La abrí, sin saber realmente lo que hacía. Miré, toqué, probé…

Y se vuelve a encender.

Ni siquiera estaba mirando el juego — estaba fascinado por haber conseguido repararla. Me marcó profundamente. Había entendido que se podían comprender las cosas, repararlas, actuar sobre ellas. Que nada era inaccesible.

Y entonces empecé a jugar. Pole Position, donde era piloto de carreras. Crystal Castles, con ese osito en un laberinto — una verdadera aventura en mi cabeza. Kangaroo, donde luchaba y defendía a mi cría. Y Pigs in Space, con el universo de los Teleñecos, completamente delirante.

👉 Se puede reparar, entender, crear.

Atari VCS 2600 con joysticks
La Atari VCS 2600 — conectada a una tele reparada con mis propias manos.
🎁 ~1983

Los regalos de Japón

Mi padrino trabajaba en un banco internacional y daba la vuelta al mundo. Siempre traía cosas que aquí no se veían en ninguna parte.

Un día volvió de Japón con una pequeña máquina. Una Game & Watch. Y en ella, un juego que se llamaba Fire. Un edificio en llamas, gente saltando por las ventanas, y yo, abajo, con una camilla, intentando atraparlos para salvarlos.

Era simple, muy simple, pero en mi cabeza era intenso. No jugaba — salvaba vidas. Podía pasarme horas con ella. La llevaba a todas partes, y por la mañana hasta me servía de despertador para ir a la escuela.

Y luego otro regalo, aún más sorprendente: un reloj calculadora negro, traído de Japón. Hacía de calculadora, pero sobre todo… cada tecla tocaba una nota musical. Se podían tocar melodías en un reloj.

Para un chaval de los años 80, era ciencia ficción en la muñeca.

Japón era el futuro. Y mi padrino me lo traía de regalo.

Nintendo Game & Watch Reloj calculadora Casio
💾 1984

La magia del código

Unos años más tarde, ya no quería solo jugar — quería entender y crear. Todo empezó con un vecino que tenía un ZX81. Un ordenador en blanco y negro, sin sonido, con un teclado muy particular. Me fascinó de inmediato.

Volví a casa y le pregunté a mi madre si podía tener uno. Se negó. Pero le dije algo que nunca he olvidado: « Algún día tendré un ordenador. »

Y ese día llegó. Por mi cumpleaños me regaló un Atari 800XL. Estaba en una nube. Mi madre, un poco menos — porque el ordenador estaba conectado a la televisión del salón y me pasaba horas enteras con él.

Me puse a programar en BASIC. Líneas y líneas de código. Pero al principio no tenía lector de casetes. Todo lo que creaba desaparecía en cuanto apagaba el ordenador. Hoy parece una locura, pero en aquella época era así. Y aun así, seguía.

Pero cuando funciona… es magia.

Más tarde tuve un casete. Y entonces, por fin, pude guardar. Con esos ruidos electrónicos, esos sonidos extraños, como los de los primeros módems. Lanzabas la carga, casi podías irte a hacer otra cosa, y volvías esperando que hubiera funcionado. Y cuando el programa por fin arrancaba, era una pequeña victoria cada vez.

Atari 800XL
El Atari 800XL — mis primeras líneas de BASIC.
💿 ~1986

Compartir, intercambiar, descubrir

Luego llegó mi primer trabajo de verano. Y con la paga pude comprarme mi Amstrad CPC 464. Una verdadera revolución. Tenía mi propia pantalla, en mi habitación. Mi espacio para mí.

Los juegos eran más bonitos, más fluidos. Y sobre todo, estaban los amigos. Intercambiábamos casetes, copiábamos juegos. Solo queríamos jugar y descubrir. Era otra época.

Luego pasé al Amstrad CPC 6128. Y con él… los disquetes. Más rápido, más práctico. Disquetes de 3 pulgadas que se podían dar la vuelta para acceder a otro juego.

Y ahí también programaba, probaba, creaba. Hasta me había comprado una impresora matricial. Cuando imprimí mi primerísimo mensaje, « Te quiero mamá », fue un momento intenso. Era más que un texto en papel — era algo tangible, real, que mi máquina había creado.

👉 El videojuego se convierte en una cultura.

Amstrad CPC 464 Amstrad CPC 6128
🚀 ~1988

Crear en vez de jugar

Y un día mi madre me pidió elegir: un vídeo o un ordenador. No dudé ni un segundo. Elegí un Amiga. Porque para mí era la máquina definitiva.

Cuando tuve el Amiga 500, fue un auténtico bofetón. Los colores, el sonido estéreo, la fluidez de las animaciones… nada que ver con lo que había conocido hasta entonces. Me pasaba horas con él. Noches enteras. Ya no veía pasar el tiempo.

Y luego quise ir aún más lejos. Le regalé mi Amiga 500 a mi sobrino y me compré un Amiga 2000. Una máquina increíble, pero muy cara. Trabajé duro para poder permitírmela. Y con esa máquina tenía incluso una tarjeta que me permitía alternar entre el entorno Amiga y el PC.

Ahora ya no me conformo con jugar. Creo.

Me uno a un grupo: QUARTZ. Hacemos demos — esos pequeños programas que llevan la máquina al límite. Estaban Diego Fernandez, Sylvain Keygnart y el desarrollador François Mouret. Pasábamos fines de semana enteros creando juntos. Tenía una videocámara y un sistema para digitalizar imágenes. Había que usar filtros rojo, verde y azul y, sobre todo, no moverse ni un milímetro. Si no, todo se estropeaba.

Pero es extraordinario.

Amiga 500 con Workbench Amiga 2000
🍄 ~1992

El sueño se hace realidad

Y un día mi vida dio un giro completamente inesperado. Me topé con un anuncio: « Si te gusta jugar, ven con nosotros. »

Trabajo en Nintendo.

Hice una entrevista. Todavía recuerdo la sala, las cabinas, la gente jugando en Nintendo Entertainment Systems. Me giré hacia el responsable y le pregunté: « Pero… ¿les pagan? » Se rio y me dijo que sí. Unos días después, estaba contratado.

Para mí era irreal. Aunque gráficamente la NES era menos impresionante que el Amiga, los juegos eran de otro nivel. Zelda, Mario… horas y horas de asombro.

Y luego llegó la Game Boy. Con Tetris. Era la vuelta a la Game & Watch, pero en versión evolucionada. Se podía jugar en cualquier parte. El círculo se cerraba.

👉 Me convierto en Mario.

En las tiendas. En los salones. Veo las estrellas en los ojos de la gente.

Y me digo: « Estoy exactamente donde debo estar. »

Nintendo Entertainment System
La NES — cuando jugar se convirtió en un oficio.
📹 La prueba en imágenes — yo hablando de Punch-Out!!
🌍 1995 – 2015

Los giros de la vida

La vida avanza. La pasión permanece, pero el camino se bifurca.

Joystick & Joypad — en el Minitel, ese antepasado de Internet donde todo parecía aún por inventar.

Ocean Software — una bonita aventura en el editor legendario, el que inspiró mi seudónimo « Alocean ».

Canal+ Multimédia — Mister Teknik. La historia da un giro. Tras incorporarme a Canal+, me convierto en WEB-J en canalplus.fr — una especie de DJ de la web. Cada mañana, filmado en directo desde el web-studio, respondía a las preguntas técnicas de los internautas. Bajo el nombre de Ali, Mister Teknik, hablaba de nuevas tecnologías mientras el público interactuaba en tiempo real desde su navegador.

Éramos una decena de WEB-J: Julia Channel, Aircube, Lipfi, Jiji, Jean-Paul Chang, Joséphine… con los Netmen, cámaras móviles que cubrían los eventos en directo en la web con minicámaras y portátiles conectados por satélite. El antepasado de los youtubers y los streamers. Antes de Twitch, antes de YouTube… estaba canalplus.fr.

Luego las decisiones. Negarse a partir. Cambiar de rumbo.

Ordixpress — crear mi propia empresa. Emprender, solo, con todo por construir.

Systra — una experiencia destacada en la ingeniería.

Dejar París. Cambiar de país. Empezar de nuevo.

Los WEB-J de Canal+ Multimédia Los net-presentadores de Canal+
Canal+ Multimédia — WEB-J « Mister Teknik », el antepasado de los streamers.
Canal+ — artículo de revista sobre los WEB-J
La prensa de la época ya hablaba de esta aventura web.
❄️ Reinventarse

La Alta Saboya, luego Suiza

En la Alta Saboya nunca solté realmente el código. Ya hacía sitios web con WordPress para colegas — un peluquero, y un amigo que acababa de montar su empresa.

Luego me instalo en Suiza. Durante un tiempo me alejo de la informática. Trabajo en quioscos. Una pausa. Pero no un final.

También unos años por mi cuenta: reparación de ordenadores y formación informática para personas mayores. Transmitir, tranquilizar, hacer la tecnología accesible a todos.

Luego llega una oportunidad inesperada. Me convierto en educador.

Y hoy… retomo los estudios. Yo. Volver a estudiar. Nunca lo habría creído.

💡 Hoy

El código, de nuevo

Desde hace cinco años acompaño a personas con discapacidad en la Fundación Les Perce-Neige, en Suiza, en el cantón de Neuchâtel. Un oficio de corazón.

Y por la noche, el fin de semana, he vuelto a mi primer amor: el código. Solo que hoy ya no copio programas de una revista — creo mis propias aplicaciones y las publico en App Store y Google Play. A menudo inspiradas en mi día a día como educador: la accesibilidad, la inclusión, el cuidado.

🌈 Pictovista🌾 Koilia📖 BookVista👻 Spectryon

También creo sitios web para los míos — mis amigos, mi familia, mis conocidos — por pasión.

Del niño que reparaba una tele y copiaba programas en el Atari… al creador que publica sus apps en las tiendas. El círculo se cierra.

🎮 Siempre jugador

Una parte de mí

Los años pasan. Las consolas cambian. La tecnología evoluciona. Pero yo…

Sigo jugando.

Nintendo, PlayStation, emuladores. Porque no es solo un pasatiempo.

👉 Es una parte de mí. Desde siempre.

Y sé que en algún lugar… tú entiendes exactamente lo que eso significa. ☺️

🕹️ Ve a jugar a mis pequeños juegos